¿Estamos perdiendo simpatía y tenemos que remediarlo?

 

No nos engañemos, la primera impresión es fundamental, en muchos casos la definitiva.

 

Decides en muy pocos segundos si una persona te cae bien o mal:

  • Te sientas en un banco o en otro dependiendo de quién está sentado en él.
  • Preguntas por una dirección únicamente a aquella persona que te parece de fiar.
  • Decides si la novia de tu amigo es para él el día que la conoces por primera vez.

 

 

 

 

¿Qué vas a encontrar en este post? [hide]

    • Reglas no escritas para generar una buena impresión
    • ¿Es lo mismo simpatía que empatía?
    • Estamos perdiendo simpatía y tenemos que remediarlo
    • ¿Crees en la simpatía de los negocios?

 

Además te cuesta mucho rebatir esa primera impresión.

Si te has formado una mala impresión de alguien tenderás a reforzar esa idea fijándote antes en los detalles negativos y obviando los aspectos positivos.

A la hora de comprar un producto o contratar un serviciola primera impresión es todavía más importante.

Puedes llegar a entrar en una tienda física a adquirir un producto que te interesa pero salir con las manos vacías simplemente porque el vendedor no te ha generado ninguna confianza, o lo que es peor, ha sido un desagradable.

Y es que esto de la simpatía en los negocios también es clave para generar una buena impresión.

Porque nunca comprarás a una persona que te cae mal.

Existen reglas no escritas que cuando se cumplen instintivamente nos generan una mejor primera impresión

La primera es que las personas expresivas generan una mayor confianza que aquellas a las que resulta muy complicado leerles las expresiones de la cara.

De la misma manera confiamos con mayor facilidad en aquellas personas con las que tenemos algo en común, un nexo que nos una.

Por otro lado y si te fijas en los que te rodean estoy segura de que puedes detectar rápidamente a los amigos que son capaces de escuchar y responder a lo que otra persona les transmite con facilidad.

Esas personas son también las que generalmente causan mejor impresión.

Y es que la simpatía y la empatía son las habilidades secretas para conectar con el corazón de cualquier persona.

 

Aunque parezca mentira, una de las claves para crear una buena primera impresión es mantener la boca cerrada. Cuando conoces a alguien cometes muchas veces el error de querer resultar simpático y no paras de hablar. Pero eso no crea buena impresión.

El mensaje termina siendo algo forzado y el tono de voz poco sincero:

¿Pero es lo mismo simpatía que empatía?

Es fácil confundir estos dos términos.

De hecho, veo cómo cada día en diferentes situaciones ambos términos se van mezclando y una persona es capaz de decirte que es muy empática cuando simplemente es simpática.

La simpatía es la capacidad de ver y reconocer las dificultades de otros y responder con compasión.

La empatía, en cambio, se refiere a la capacidad de caminar al lado de una persona que siente dificultad o dolor y experimentar las emociones que debe estar sintiendo.

Ser empática es una forma de ser y para mi va más allá, es una manera de vivir. Es tu elección. Si además lo aplicas en tu negocio es cuando en mi opinión, creas una simbiosis perfecta entre tu vida personal y profesional.

Si no eres empática con tus amigos y tu familia, será muy difícil que lo seas con tus clientes o futuros clientes.

Se puede aprender a ser empática y lo primero que toca es saber escuchar. A veces tendemos a querer llenar el “espacio de los silencios” con opiniones y juicios y la fastidiamos. Todos queremos que nos escuchen primero.

Estamos perdiendo puntos en simpatía y tenemos que remediarlo

Estoy segura de que puedes recordar sin esfuerzo lugares en los que no has sido tratado como deberías. Puede tratarse de un comercio, un restaurante, un banco.

La atención al cliente está de capa caída y todos lo podemos percibir. La buena noticia es que dicen que esto a partir de ahora va a empezar a remontar.

Muchos negocios creen que con su fama o la calidad de lo que venden les basta para que les vaya bien. Se equivocan.

Cuando vamos a comprar no solo queremos el producto, queremos algo más.

Queremos sentirnos diferentes.

Queremos sentirnos especiales.

Si la atención no ha sido buena es muy posible que no compremos el producto, y lo que es peor, inevitablemente haremos una campaña contra esa marca.

Muchas empresas ya están prestando más  atención a esta esta cuestión: el cliente debe ser el centro de atención y se debe sentir escuchado y comprendido.

De hecho, el servicio de atención al cliente tiene tanta relevancia que influye en la compra o no-compra por parte del cliente.

El otro día leía un estudio de los motivos de compra, donde decía que un 82% de los encuestados admitió ¡que dejó de comprar productos o servicios por el mal trato que recibieron!

Convencer a un cliente de que tú eres su mejor opción es más fácil de lo que crees.

No necesitas impresionar, únicamente debes tratar de ser tú y entender a tus clientes.

¿Y tú crees en la simpatía en los negocios?

¿Te has quedado con ganas de saber más de  cómo puedes obtener esa imagen que genera confianza, que comunica y que vende?

¡Únete a nuestra comunidad y consigue cambiar esa primera impresión,  que te lleva a vender más!

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